Hoy 15 de marzo se celebra el Día Internacional del Sueño, una fecha que busca concienciar sobre la importancia de tener un buen descanso para la salud y el bienestar general. Dormir es una actividad fundamental para el cuerpo y la mente, ya que durante el sueño se llevan a cabo procesos de reparación y regeneración celular, se fortalece el sistema inmunológico y se consolida la memoria.
Un adulto promedio necesita dormir entre 7 y 9 horas cada noche para garantizar un descanso de calidad. Sin embargo, la calidad del sueño también es importante, ya que es necesario alcanzar las etapas de sueño profundo y REM para que el descanso sea reparador. Dormir menos de lo necesario o tener un sueño interrumpido puede traer consecuencias negativas para la salud, como mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y problemas de salud mental.
En la actualidad, el uso excesivo de dispositivos electrónicos puede interferir en la calidad del sueño. La luz azul emitida por las pantallas de los dispositivos puede alterar el ritmo circadiano y dificultar conciliar el sueño. Se recomienda evitar el uso de dispositivos electrónicos al menos una hora antes de dormir y crear un ambiente propicio para el descanso, como mantener la habitación oscura y a una temperatura adecuada.
En el caso de los niños y adolescentes, las necesidades de sueño varían según la edad. Los niños en edad preescolar deben dormir entre 10 y 13 horas, los niños en edad escolar entre 9 y 11 horas, y los adolescentes entre 8 y 10 horas. Un buen descanso es fundamental en estas etapas de crecimiento y desarrollo, ya que el sueño ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, mejorar el rendimiento académico y regular las emociones.
En resumen, el Día Internacional del Sueño nos recuerda la importancia de priorizar el descanso y adoptar hábitos saludables para garantizar un sueño reparador. Dormir las horas necesarias y mantener una rutina de sueño regular son clave para mantener una buena salud física y mental a lo largo de la vida.
