La resiliencia es un mecanismo de defensa que el ser humano genera para enfrentar realidades que se convierten en desafíos a su presente y futuro.
Cuando esas realidades amenazantes no se deben a eventos fortuitos, sino que, en un sistema democrático, nuestros representantes se alejan de los compromisos con que conquistaron nuestro voto y provocan esa sensación de incertidumbre y frustración, la sociedad comienza a generar los anticuerpos que buscan sostener esa estabilidad mínima para continuar con su plan de vida.
Se separan de esa «dependencia» inicial con la que contaban por parte del representante que eligieron y comienzan a generar formas propias de defensa.
Tener esa capacidad de superación depende de las herramientas adquiridas a través de su vida, una sociedad que comparte un sistema democrático responsable, leal y justo, podrá superar aquellas experiencias frustrantes, mediante mecanismos que le permitan resistir saliendo por encima de los obstáculos que forman parte del sometimiento planificado para dominar sus voluntades resilientes.
Tendría entonces que apelar a las experiencias del pasado, para enfrentar los desafíos del presente, recuperando la esperanza en el futuro. No habrá personaje público que de forma deliberada o casual haya llegado a puestos de representatividad que pueda planificar la conformación de una sociedad apática e individualista.
No deberíamos olvidar que el «poder» que tiene un representante no es de su propiedad, sino que es cedido momentáneamente por el o la ciudadana que se lo otorgó con su voto y de la misma forma se lo puede retirar.
Hipatia VLA
