«UN PUEBLO, LA EMANCIPACION Y DOS MODELOS DE PAÍS» (Segunda Parte)
Este enfrentamiento de modelos se fue dando con batallas intestinas a lo largo del siglo XIX. Colisión entre caudillos, en contra o a favor de la administración centralista de Buenos Aires.
Se interrumpe este período con la entrega de la suma del poder público a Juan Manuel de Rosas, otorgada por las autoridades centralistas, que no podían pacificar el territorio.
Después de dos décadas se produce la caída del “Restaurador de las leyes”. Se llevan adelante, nuevamente batallas entre ambos bandos, en las que corre sangre de hermanos compatriotas hasta que finalmente se impone, nuevamente el primero de los modelos.
Conformada la institucionalización nacional siguiendo un modelo de constitución afrancesado en su filosofía y estadounidense en su organización administrativa y económica, comienza una etapa de “modernización” y urbanización de las grandes ciudades, concentradas en pocas provincias.
Se establece un modelo federal y democrático en lo formal, pero excluyente de grandes porciones de la patria en lo concreto (Constitución de 1853).
Dicha situación, prepara el terreno para la reacción de los sectores postergados, tanto en lo económico, como en la participación real de los destinos de la nación.
Surge así el Partido Radical, que comienza a disputar la calle y las instituciones a los partidos conservadores de la época, que se turnaban en el poder a través del fraude y de la concentración del derecho al voto en los sectores propios.
Ingresado el siglo XX, a partir de modificaciones profundas en la legislación electoral, con la puesta en vigencia de la Ley denominada Sáenz Peña, se integran al padrón electoral, a todos los varones, mayores de edad, argentinos y registrados en el padrón general.Queda fuera de este derecho la mujer, que recién en 1947 y vigente el gobierno peronista, completa el carácter de universal, con el derecho al voto y participación política a todos las y los nativos argentinos, tanto como la incorporación de derechos laborales para las fuerzas de trabajo.
Una muestra más del enfrentamiento de los dos modelos, la encontramos en el recorrido de la instauración de la propia Constitución Argentina.
La del año 1853 recibió varias modificaciones, entre ellas la incorporación de Buenos Aires, batallas mediante, en la reforma de 1860. Siempre bajo el paradigma ideológico francés y estadounidense.
En 1949 se instituye el otro modelo, con el Peronismo al poder. Es una reforma muy profunda que agrega derechos a varios sectores sociales, entre ellos los laborales.
Reconoce como función del estado el carácter de promotor económico, dando lugar al intervencionismo a fin de profundizar un cambio en el perfil productivo, que hasta el momento era mayoritariamente agro-exportador.
Ahonda en la incorporación del sector industrial, con herramientas de inversión estatal en la industria nacional. Este modelo continúa a la sustitución de importaciones de la década de 1930, herramienta utilizada ante la crisis del capitalismo financiero mundial.
Nacionaliza las empresas prestadoras de servicios públicos, en manos extranjeras hasta ese momento.
Continuará…
Hipatia VLA

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